Advertencia:

Escritos críticos, aleatorios, sin estructura, caprichosos, sin temática en particular, subjetivos y parciales.

Se aceptan la crítica y la discrepancia.

Indiferencia al descrédito.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Germán Dehesa (Dibodo Badito)

Hablar de Germán Dehesa, es un gran paquete, por ello, escribo a manera de desahogo personal por la impresión de la pérdida del amigo irregular que fui, como su “lector querido”.
Germán Dehesa, fue un personaje que se ganó a pulso un lugar en la historia del México contemporáneo, pero sobre todo, se ganó un lugar en la cultura de nuestro país. Escritor, poeta, dramaturgo, locutor y promotor cultural.

Amante y defensor de la máxima casa de estudios de México, la UNAM.

Escribía una columna que todos conocemos: “La Gaceta del Ángel” la escribió desde 1993 hasta el 1 de septiembre de 2010, un día antes de su muerte, al menos esa fue la fecha de su última entrega.

Para mi, siempre fue referente, en muchos temas: política, futbol (gran fanático de los PUMAS), de consejos sexuales y familiares, las muertas de Juárez y la búsqueda de la justicia, y por supuesto, de la gran impunidad y cinismo de el ex gobernador del Estado de México: Arturo Montiel, y de las autoridades en general.
¿De que no escribía Germán Dehesa? Lo cierto es que escribía de todo, siempre desde el punto de vista de lo cotidiano, de lo irónico, de lo satírico,  no dejaba “títere con cabeza”.
Conocido y auto proclamado como “El Charro Negro” un día establecía una férrea postura sobre un tema, y al día siguiente la contradecía. No le rendía cuentas a nadie. Siempre escribió y comentó lo que le dio la gana.

Jamás fue triunfalista, ni gran optimista, pero tampoco puedo decir que era fatídico o fatalista, creo que eso es lo que sucede con el sarcasmo, es complicado de definir.
Había un común denominador en los escritos de Germán Dehesa: el papel  y el poder de los ciudadanos en la construcción de instituciones sólidas, al menos así lo pienso yo.

Días previos a su deceso, publicó en su columna que padecía cáncer y que moriría pronto, pero no tanto. Pronosticó mal.
La noticia sobre su enfermedad, me sorprendió, mucho, pero no me extraño; Germán Dehesa, compartía abiertamente aspectos de su vida cotidiana: sobre sus esposas, sobre sus hijos, sobre sus vecinos, sobre las reparaciones en su calle, sobre su secretaria, compartió hasta sus pesares con el personal doméstico que le asistía. Por eso, conocer sobre su estado de salud por él no era de extrañarse, y que bueno que fue así, con su usual tono.
Ahora, tendré que buscar una nueva manera de iniciar conversaciones en situaciones “engorrosas”.

Literalmente genio y figura, murió justo el día en que el Presidente dio un mensaje con motivo del 4° Informe de Gobierno, con el temor de equivocarme, estoy seguro, de que habría estado feliz, de robar cámara, de robarle espacio en las noticias a dicho evento, qué por cierto, criticó mucho.

Extrañaré nuestras coincidencias y extrañaré nuestras diferencias.

Como un muy pequeño homenaje:
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCXCIV (1894), la cuenta de hoy, viernes 3 de septiembre de 2010. ¡HOY TOCA!

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